"Nos enfermamos de ignorantes"Por Paula Andrade.

Claudette Duchesne, terapeuta naturista y pionera de la reflexoterapia en Chile:

Claudette DuchesneLleva cuarenta años atravesando Santiago en bicicleta, subiendo cerros y gritando a los cuatro vientos la "maravilla de la salud natural". Es licenciada en naturismo y beneficiaria de un cuasi milagro: gracias a un completo cambio de vida, logró mejorarse de una artritis reumatoidea deformante, que la tenía postrada en cama, y de paso aprendió una disciplina que era desconocida en el país: la reflexología.

Claudette Duchesne no come carne, no toma leche ni sus derivados, no fuma, no bebe alcohol ni prueba el ají. Toma mucha agua, eso sí. En su oficina-taller, ubicada en el altillo de su propia casa en Santiago, tiene una camilla, dos grandes imágenes de Jesús y Gandhi, y una serie de láminas de manos y pies con los distintos puntos que enseña a activar la reflexoterapia. Allí nos recibe, con amabilidad pero sin remilgos: "Esta entrevista es muy importante para mí. Ya es hora de que la gente sepa cómo mantenerse sana".

Claudette Duchesne no recuerda a cuántas alumnas les ha enseñado reflexoterapia o reflexología (se dice de las dos maneras), una ciencia de origen chino que ella misma aprendió de una inglesa en los años 70 cuando nadie en Chile la practicaba. Desde entonces no ha dejado de estudiar. Sabe además shiatsu, reiki, flores de Bach, radiestesia, yoga y taichi.

No sólo eso: Claudette Duchesne estudió con Rafael Lezaeta (hijo de Manuel Lezaeta, precursor del naturismo en Chile) y con el doctor Pedro Silva durante cinco años. Obtuvo su licenciatura en naturismo. Después escribió dos manuales (sobre reflexoterapia y salud natural y sobre los meridianos chinos), y en estos días, además de seguir impartiendo clases, aunque ahora con el apoyo de su hija Noelle, está escribiendo un libro que piensa titular "Cómo me curé de artritis".

Desde cierto punto de vista, Claudette Duchesne es ortodoxa, activista, quizás hasta agitadora, porque descree de los remedios, los dictados de la moda y la industria alimenticia tradicional. En cambio, eleva las banderas de lo natural como quintaesencia de la salud. "Si comes sapos y culebras, te enfermarás", suele decir.

Por otra parte, si esta mujer de 71 años lleva una vida saludable y deportiva, se debe precisamente a que durante mucho tiempo fue una persona enferma.
Hoy es una terapeuta con fama dentro y fuera de Chile, que le enseña a quien quiera escucharla cómo llevar una vida sana. Pero antes estuvo en el otro lado del espejo: postrada en una cama, sin herramientas para curarse ni ánimo para vivir. De alguna manera, Claudette Duchesne ha vivido no una, sino dos vidas, muy distintas entre sí.

Nace una paciente

Hasta los 12 años, Claudette Duchesne tuvo una vida privilegiada: vivía con sus padres, estudiaba en el Santiago College, y cuando se comía toda la comida, su mamá la premiaba con chocolates suizos.

Fue entonces cuando le aparecieron los primeros dolores y recibió el fatídico diagnóstico: tenía artritis reumatoidea juvenil deformante, una enfermedad que hasta el día de hoy no tiene cura. Poco a poco, Claudette Duchesne tuvo que acostumbrarse a la dolorosa inflamación de sus articulaciones. Iba de médico en médico, hasta que una síquica de San Miguel logró aliviarle los dolores, quién sabe si fruto del azar o debido a sus rezos y hierbas.

El hecho es que a contar de entonces pudo llevar una vida normal: a los 22 años se casó con Carlos Hassmann y en los siguientes cinco años tuvo por parto natural a tres de sus cuatro hijas. Era enfermera de la Cruz Roja y trabajaba como secretaria en el colegio donde había estudiado.

A los 28, sin embargo, volvió a aparecerle la enfermedad. Esta vez sin contemplaciones: nunca pudo tomar en brazos a su tercera hija y, para poder comer, tenía que sujetar el tenedor con las dos manos. Fueron cuatro años de crisis. Decidió morirse: "Tenía una amiga alemana, sana, pechugona y soltera, a la que le dije "por qué no te casas con mi marido, me cuidas a mis tres hijas y si quieres tener hijos, los tienes pues", recuerda ahora, no sin humor.

Las cosas dieron un vuelco. Claudette Duchesne se internó en la Villa de Vida Natural de Rafael Lezaeta y a los meses ya estaba sana.

-¿Cómo explica su curación, si con los avances científicos todavía no se ha encontrado una cura definitiva a la artritis reumatoidea?
"Uno se puede mejorar. Pero en vez de remedios, hay que hacer una vida saludable. Fui por diez días, pero me quedé un mes. Comía frutas y verduras crudas únicamente. Me dieron baños de vapor, hierbas medicinales, sesiones de hidroterapia, pasadas de ortiga combinadas con frotaciones de agua fría, compresas de pasto-miel para el dolor, compresas de barro, yoga y masajes".

¿Me va a decir que con eso se mejoró?
"Claro. A los tres meses me iba todos los días en bicicleta a la Villa desde mi casa, en Tobalaba con Pocuro, a darme baños de vapor. No estaba bien todavía, así que cuando iba llegando llamaba a las 'samaritanas' (enfermeras) para que me ayudaran a bajar. Así empezó mi proceso de curación definitiva. Nunca más probé un pedazo de carne. Cambié mi dieta y mi estilo de vida. Eso es lo que quiero contar. Llevo 39 años sana".

¿No será que su caso es la excepción a la regla?
"No, cualquier persona se puede sanar. La artritis reumatoidea tiene solución. Yo le voy a explicar. La artritis es un estado inflamatorio de las articulaciones de origen autoinmune. Su causa es la impurificación y acumulación de materias extrañas.
"Por eso hay que cambiar de dieta. El doctor francés Jean Seignalet ha observado que los artríticos tienen atrofia en el intestino delgado y un aumento de su permeabilidad. Por lo tanto, hay ciertas sustancias, péptidos o proteínas que atraviesan la pared intestinal, llegan a la sangre y se depositan en las diversas articulaciones".

-Esto echaría por tierra la influencia de la genética y el medio ambiente como factores desencadenantes de la enfermedad.
"También influye lo genético, por supuesto. Pero eso es porque tu mamá también comió mal. Si tu mamá tiene débil el intestino delgado, tú lo vas a tener más débil. Y como cada vez estamos comiendo más mal, cada vez estamos peor. Antes no había estas tiendas de hamburguesas ni toda la industria que se ha desarrollado en torno al azúcar. ¿Cómo va a ser sano comer azúcar, si viene de la remolacha, que es colorada, y la refinan con tantos productos químicos que al final queda blanca? Dime tú, ¿cómo va a ser bueno?".

-Ni hablar de chocolates suizos...
"Claro que no".

Nace la terapeuta

Claudette Duchesne viste en forma sencilla, con suecos, pantalones beige y una blusa turquesa que le hace resaltar el color de los ojos. Tiene la piel bronceada, de tanto estar al aire libre. Y aunque lleva los brazos cubiertos, se le dibujan un par de bíceps de tamaño respetable. Ofrece agua.

-Su vida parece dividida en dos.
"Por eso mismo me gustaría ir a la Plaza de Armas a decirle a todo el mundo que nos enfermamos por ignorancia. Nadie nos ha enseñado a vivir sanamente. Yo me mejoré porque cambié de estilo de vida y de pensamiento. Cuando por fin estuve sana aprendí naturismo y reflexología, precisamente para ayudar a los demás".

-¿Es usted la "madre" de la reflexoterapia en Chile?
"Algunos me dicen eso, porque comencé con la reflexología, ya soy mayor y lo hago con mucho amor. Lo que en realidad me interesa es que la gente aprenda reflexología. Ojalá que todo el mundo pudiera aprender para ayudarse a sí mismos, a sus familias y a los demás".

-No entiendo cómo puede ver los trastornos físicos o síquicos de una persona en los pies.
"Esta terapia trabaja partiendo de la base de que hay puntos nerviosos en las plantas de las manos y de los pies, aunque también en las orejas y en el iris de los ojos, que reflejan y conectan todo el cuerpo. Por eso, estimulando el punto exacto se puede obtener una respuesta del órgano que se necesita mejorar. Si masajeas la zona donde se refleja el colon y a la persona le duele, lo más probable es que tenga una inflamación de colon".

-¿Por qué tendría que ser más eficiente activar el reflejo del órgano que el órgano mismo?
"Si el órgano está inflamado, no es bueno activarlo. Si, por ejemplo, te duele el hígado, no te lo puedo apretar, pero sí puedo masajear su reflejo y con ello ayudo a mejorar la circulación y a elevar las defensas. Hay gente que llega pésimo y sale bastante mejor. No soy médico, no puedo dar remedios, pero sí les doy una dieta sana, recomiendo baños de vapor y que hagan un cambio de mentalidad".

-¿Considera la reflexoterapia un método de prevención, diagnóstico o curación?
"Las tres cosas. Eso es lo bueno".

-Usted dijo que su propia mejoría y la del resto de la gente pasa por hacer un "cambio de pensamiento". ¿A qué se refiere?
"El doctor Ryke Gerd Hamer, un alemán que descubrió que el cáncer es el resultado de una pena brutal vivida en aislamiento, llegó a la conclusión de que la artritis es gatillada por un sentimiento de impotencia, por querer hacer algo y no poder. Por eso he llegado a la conclusión de que los enfermos también tienen que hacer un cambio de mentalidad. Y te digo más: cuando uno tiene un problema, tiene que tratar de solucionarlo. Pero si no tiene solución, hay que aceptarlo".